Duración del contrato
En muchos casos, las propias características del puesto ofertado definen la duración del contrato. No obstante, también puedes negociar sobre la duración del contrato: un contrato de trabajo puede ser indefinido (fijo), o bien tener una duración determinada (temporal).
En principio todo contrato de trabajo es indefinido y a jornada completa, salvo que en el contrato de trabajo se establezca lo contrario. Las normas que regulan cada tipo de contrato temporal establecen cuál es la duración mínima y máxima del contrato.
Condiciones económicas
Este suele ser el aspecto más común sobre el que podrás negociar. La remuneración consta de diferentes conceptos:
- Salario base: Deberá ser igual o superior al previsto en el convenio colectivo del sector de la empresa en que prestarás los servicios, y siempre superior al salario mínimo interprofesional (SMI).
El cómputo es anual o mensual y puede incluirse el concepto de pagas extraordinarias en forma de prorrateo. - Complementos: Son cantidades adicionales al salario, debido a alguna prestación extraordinaria: distancia, productividad, riesgo, mando, responsabilidad,…
- Otros complementos: Primas y comisiones, horas extraordinarias, ayudas, “bonus”, desplazamientos, dietas y otras primas propias de la empresa que contrata.
Las cantidades que se fijan son siempre brutas.
A la hora de negociar hay que ser realista: si no tienes claro el nivel salarial al que puedes aspirar en dicho puesto, pregúntale al entrevistador qué está dispuesto a pagar. También puedes proponer un punto de partida, que puede ser el salario que percibías en tu anterior trabajo con un 10% de incremento.
Si el salario base que te ofrecen no cubre tus expectativas, intenta negociar complementos que te sirvan para alcanzar tu objetivo salarial: pago de dietas, formación adicional, plaza de parking, bonificaciones de transporte, etc.




