5.2.4. Entrevistas de preselección, de selección y finales

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Demostrar tus capacidades hasta el último momento.

Según el momento del proceso (preselección, selección o final), existen tres tipos de entrevistas.

Entrevista de preselección

Los expertos la utilizan para verificar la información del currículum que ha enviado el candidato y conocer su motivación hacia el puesto de trabajo a cubrir. Suelen ser breves y el tipo de preguntas son genéricas.

Sirven para hacer un primer filtrado y se pueden hacer en persona o por teléfono.

Entrevista de selección

Es la entrevista más habitual, la que nos encontramos en la mayoría de procesos de reclutamiento.

Tras el saludo entre ambas partes, la entrevista empieza con una charla introductoria con preguntas o comentarios sin trascendencia que sirven para romper el hielo. Después continúa con preguntas sobre el currículum y el puesto de trabajo ofertado.

Finaliza con un resumen de algunos de los aspectos comentados para despejar posibles dudas y una despedida en la que deben quedar claros los próximos pasos y fases del proceso de selección.

Entrevista final

Al final del proceso de selección, y tras algunas entrevistas en grupo o personales, puede darse la última entrevista entre el candidato y la empresa. En ella se plantea la decisión final de contratar a la persona o de aceptar el puesto.

En esta entrevista, por lo general, la empresa planteará por escrito (carta de intenciones) las propuestas finales en materia de contrato, salario, horarios, jerarquía, fecha de incorporación y demás aspectos propios del puesto y de la política de recursos humanos de la compañía.

No suele esperarse que el candidato acepte la propuesta durante el transcurso de la entrevista final sino que se le dará un tiempo prudencial (entre 24 y 48 horas) para que se pronuncie y comente su disposición o no de aceptar el puesto.

La entrevista final hay que cuidarla tanto como el resto de entrevistas realizadas hasta el momento. Sé consecuente y continúa demostrando tu profesionalidad y capacidades. Una acción equivocada, como tener excesiva confianza en que ya hemos conseguido el puesto, puede hacernos perder la oportunidad.

Recuerda

El puesto sólo será nuestro cuando firmemos el contrato. Ciertamente, una carta de intenciones por parte de la empresa te dará mayor seguridad, pero no te confíes y sigue paso a paso todo el proceso.


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