A nadie le gusta tener como interlocutor a alguien que escucha mal. Es cierto que escuchar bien es muy difícil, pero se necesita un nivel de escucha medio para que la conversación tenga algún sentido.
Las personas que están desempleadas no suelen escuchar bien por culpa de la preocupación. Tienden a estar pensando constantemente en su situación y a veces los reclutadores tienen que repetirles los mensajes para que les entiendan.
Los interlocutores tienen paciencia porque comprenden la situación, pero a nadie le gusta tener que repetir información. En una entrevista de selección no causa buena impresión que el nivel de escucha sea bajo.
Beneficios de la escucha
Escuchar a tu interlocutor tiene varios beneficios. Algunos de ellos son, por ejemplo:
- Aprender del que habla, de lo que nos dice y de cómo nos lo dice.
- Ganar seguridad en ti mismo. Estarás seguro de haber entendido a tu interlocutor y podrás responderle con más seguridad.
- Descubrir cómo es quien te habla. La personalidad se refleja en el lenguaje. Si estás atento averiguarás si la persona que tienes delante es ordenada o no, si es minuciosa, qué ideología tiene, cuáles son sus opiniones…
- Ayudar a quien habla. Muchas veces sólo necesitamos que nos escuchen para encontrar una solución a nuestros problemas. La escucha tiene algo de terapia.
Es un regalo para nuestro interlocutor: le prestamos atención y le hacemos sentirse importante, porque en ese momento es importante para nosotros.




