Todos esos factores se refuerzan recíprocamente y sus sinergias crean un nuevo entorno que requiere reacomodaciones profesionales, cada vez más frecuentes. Las carreras se dinamizan, porque se está dinamizando intensamente el escenario económico en el que se desenvuelven.
Cambio de "chip"
Cada uno de los modelos considerados tiene una forma específica de pensar.
El "chip" del modelo tradicional
El ideal de felicidad es lograr una carrera estable que dure toda la vida, sin que importen todos los sacrificios que sean necesarios.
Lo que importa es la seguridad.
El "chip" del modelo reciente
El ideal de felicidad es lograr una promoción importante que permita a mitad de la vida alcanzar la madurez con una posición estable y sólida.
Lo que importa es el éxito económico.
El "chip" del modelo emergente
El ideal de felicidad es encontrar en cada momento la ocupación que proporcione una mejor realización personal y profesional.
Lo que importa es el bienestar y la propia transformación.
El cambio de "chip" se hace necesario cuando el entorno no proporciona condiciones favorables para el pleno cumplimiento de las aspiraciones que son propias del modelo en el que uno se encuentra.
Así, la mayor parte de las personas que utilizan todavía el "chip" del modelo tradicional, deben disponerse a cambiar sus prioridades y su manera de pensar a propósito de su carrera profesional, sobre todo si consideran que su ocupación se encuentra amenazada.
Los que se vean forzados por las circunstancias a realizar un tipo de carrera que no corresponda con el ideal al que aspiran, deben también iniciar un proceso de cambio de prioridades, porque vivir un tipo de carrera con el ?chip? de otro tipo es una situación muy estresante, y a la larga insostenible.
Estos tres modelos que nos ofrece Brucet están todavía vigentes en nuestra sociedad. Hay diferentes puestos de trabajo que avalan cualquiera de estas tipologías: funcionariado, empresa familiar, empresas que basan su negocio en la tecnología?
Nos encontramos en una situación de mercado en la que, según sea nuestro modelo, nos afectará de una forma más intensa que otra. Si nuestro modelo es tradicional, el cambio será muy difícil, ya que nuestro modelo es el conformismo y la continuidad.
Sin embargo, si el modelo es emergente, estaremos más dispuestos a adaptarnos al cambio, ya que éste es nuestro modo de pensar: un cambio para buscar el desarrollo personal y profesional.




